De las minas a las pasarelas: Cómo los jeans se convirtieron en el indiscutible clásico de todo guardarropa

 "A menudo he dicho que desearía haber inventado los jeans: son lo más espectacular, lo más práctico, lo más relajado y despreocupado. Tienen expresión, modestia, sex appeal, simplicidad — todo lo que espero lograr en mi ropa".
-Yves Saint Laurent


“Los jeans representan la democracia en la moda.”
- Giorgio Armani



Desenfado e irreverencia. Practicidad y moda. Construcciones y pasarelas. He estado en todas partes y en todas mis formas. Soy el infaltable azul de todos los armarios y a todos gusto. Jóvenes, ancianos, niños, mujeres, hombres… todos me tienen, todos me lucen y puedo ser tan único como cada persona que me usa.


Acampanado o skinny, deslavado o liso, corto o largo, boot cut o legging, roto o con adornos, pero azul, muy azul… o no tanto: a veces claro, en ocasiones oscuro; también puedo ser negro, o gris o en colores pastel. Vaya si soy multifacético, y, sin duda, la más adaptable de las piezas de tu clóset. Me llamo jeans, aunque también me dicen pantalón de mezclilla o denim, y en algunos lugares me nombran “vaqueros” o “tejanos”, lo cual me hace sentir todo un aventurero. 


No tengo un origen glamouroso ni fui descubierto para pertenecer a la realeza, aunque también ellos tienen un par de mí en su guardarropa. Me gusta describirme como “la Cenicienta de las prendas”: por años destinado al trabajo rudo hasta que llegó mi baile en forma de pasarelas y mi príncipe azul a manera de diseñador de modas. 



Pero contaré mi historia desde el principio. Muchos se pelean la paternidad, pero la verdad es que ni estadounidenses, ni franceses ni italianos me crearon como tal, pero sí vieron nacer a mis abuelos. En el siglo XVI, en Génova, Italia, se confeccionaban prendas con un tejido de algodón cruzado muy similar a la sarga. El objetivo era que fuese ropa que durara toda una travesía en barco o en la siembra. Tosca y fuerte, esta tela se utilizó para la vestimenta de los que se dedicaban al mar y a la tierra. Así es: marineros y campesinos. De hecho, de Génova es de donde viene la palabra jeans (seguramente no pensarás que se parecen, pero para los angloparlantes sí hay un sonido similar y por eso me llamaron así). También en Francia comenzaron a producir este tejido, y como se hacía en el pueblo de Nîmes, los estadounidenses me empezaron a decir denim (de nuevo, un anglicismo nacido de una lengua romance a partir de la geografía). 


Mi verdadero padre es alemán. Herr Oskar Levi Strauss (1829-1902) abrió un negocio de tiendas de campaña para mineros en la hermosa ciudad de San Francisco, California, en plena “fiebre del oro”, por ahí de 1850. Hubo entonces un obstáculo: sus clientes preferían dormir a la intemperie. Sin embargo, tenían un severo problema a resolver con sus pantalones, pues entre el pesado trabajo del día a día y el peso de las pepitas de oro, las prendas acababan hechas girones en poco tiempo. 



Mein Papa
se percató de que la lona que usaba para las tiendas podía ser la solución para sus prendas, y empezó a fabricar pantalones. Al principio, todos eran color marrón y generalmente overoles (del inglés “over all”, porque cubría todo, o casi). Es verdad que resolvió el problema de la ropa casi desechable que tenían, pero estos pantalones eran tan duros y rígidos que se sostenían solos en el piso. Eso sí, eran efectivamente resistentes y tenían infinidad de bolsillos. Cambió la materia prima por la ya mencionada sarga de Nîmes teñida de azul índigo (pigmento que debe su nombre a que viene de la India), lo cual produjo un resultado menos acartonado, pero también menos resistente: el inconveniente llegó cuando comenzaron a llenar las bolsas de más y había que remedarlos continuamente. Así fue como Jacob Davis, mi padrino, aportó a mi invención. Él era sastre y arreglaba una y otra vez estas prendas que tenían los desperfectos en los mismos lugares, ¿adivinas? Claro: las orillas de los bolsillos y la bragueta. ¿Su idea? Refuerzos hechos de remaches de cobre. Si alguna vez te preguntaste por qué tengo esta especie de piercings, ahí tienes la respuesta. 

Sin embargo, como muchos mineros no usaban ropa interior y el cobre se calentaba extremadamente en sus actividades cerca del fuego, tuvieron que quitar estas piezas de ciertas partes, reforzando las costuras y dejándolas exclusivamente en las esquinas de los compartimentos. Davis no tenía dinero para patentar su magnífica ocurrencia, por lo que le propuso a Strauss hacer negocios juntos, y así fue como, el 20 de mayo de 1873 me patentaron con el número 139,121 de la Oficina de patentes y marcas estadounidense. Podría decirse que nací ese día, y desde entonces, me adueñé del mundo… o más bien, todo mundo se adueñó de mí. 


Mi tinte azul gustaba porque, luego de mojarse, deslavaba, creando patrones únicos en cada par, lo que hizo que la gente empezara a percibirme como un estilo. Poco a poco, dejaron de fabricar el marrón para dejar sólo el índigo. Y fue el modelo del lote de fabricación 501 el que me llevó a la fama.
 

Por mucho tiempo, Levi Strauss & Co. tuvo la exclusividad, pero al terminar la patente, muchas otras fábricas comenzaron a crear sus propios modelos. En 1895, fue OshKosh B’Gosh, y le siguieron Blue Bell en 1904 (que luego se llamó Wrangler) y Lee Mercantile en 1911. Éste último fue el que aprovisionó a todos los trabajadores de la Primera Guerra Mundial con su par de tejanos. En 1918, dejé de ser exclusivamente para los hombres porque Levi’s decidió diversificarse y crear diseños para las mujeres.


En 1912 me hicieron una importante mejora: sustituyeron los botones del frente por un zipper. Ahora era aún más fácil de poner y usar. Mi practicidad me hacía el preferido, pero aún no conquistaba el mundo de la moda. Mi primera oportunidad en esta industria fue en 1939, cuando Vogue me colocó en un anuncio: me lucían dos chicas de alta sociedad y me anunciaban como “la moda chic del salvaje oeste”. 



A partir de ese momento, no hubo vuelta atrás: poco a poco fui más apetecido por los modistas, y cada vez me daban más formas. A veces muy ceñido y otras muy flojo, distintas tonalidades y en diversas combinaciones: casual, formal, distinguido o relajado. Hollywood me dio mi carácter de rebelde al vestir conmigo a sus “chicos malos” a partir de los 50’s: James Dean y Marlon Brando me hicieron brillar en la gran pantalla. Las mujeres continuaron con este mensaje al consolidarme como una prenda que mostraba equidad de género, y en los 60’s ya era todo un símbolo de contracultura con los hippies portando sus vaqueros en apoyo a la clase trabajadora.


Siguieron a esto las pasarelas de Calvin Klein y hubo modelos míos con precios disparados. A finales de los 70’s y durante los 80’s, el diseñador llenó sus bolsillos gracias a esto (lo bueno es que seguían teniendo remaches para que no se desgarraran), y produjo icónicas campañas protagonizadas por la actriz del momento, la bella Brooke Shields. Guess hizo lo propio con Claudia Schiffer y, poco a poco, casas de la talla de Dior, Versace y Dolce & Gabbana comenzaron a incluirme como parte central de sus creaciones.
 


Actualmente, cientos de marcas me diseñan y venden en una amplia gama de precios y estilos. GAP, Aéropostale, Abercrombie & Fitch, Hollister, Express, American Eagle, Armani Exchange y DKNY sumaron sus etiquetas a las ya mencionadas, permitiéndome llegar a todos los estratos sociales. De ahí que digan que soy la más democrática de las prendas.
 

Mi precio es muy variable. Hay versiones mías en supermercados que cuestan alrededor de $10 USD. Los más económicos en las estanterías de las boutiques antes mencionadas pueden venderse entre $34 y $50 dólares, o hasta $100 dólares o más para modelos de marcas de élite. Los Escada Couture Swarovski Crystal Jeans son mi ejemplar más costoso comercialmente disponible, con un valor de $10,000 USD. Sin embargo, tengo también ediciones especiales, siendo los Secret Circus los más caros con un precio de nada menos que $1.3 millones de dólares, ¿a qué se debe? A la enorme cantidad de incrustaciones de diamantes en sus bolsillos traseros. Con o sin piedras preciosas, mi función es la misma: ser el compañero indispensable de personas de todas las edades a nivel global. Así es: no hay un sólo lugar en el mundo en donde no esté presente. Sólo en 2019 se facturaron 90 billones de dólares en mí, y se espera que para 2021 esta cifra crezca hasta 105 billones.


Diane Von Furstenberg dijo alguna vez que “la moda es misteriosa, como una regla. ¿Por qué los jeans son un clásico? Simplemente se dio con algo que resulta ser atemporal y correcto”. Y es cierto: seguramente ahora me traes puesto y piensas que soy la prenda más actual que tienes y que puedes usar con todo, y al mismo tiempo, leer mi historia y darte cuenta de que acabo de cumplir 147 años.


Podrán acompañarme mineros o modelos, los tacones más sofisticados o los tenis más sucios, pero el tiempo ha probado que soy el consentido de todos, inclusive de los que no se consideran fashionistas, y tengo por seguro que seguiré escribiendo mi historia como la prenda más deseada, más versátil y más querida desde mi invención hasta la actualidad.



“Soy como todas las mujeres: un armario lleno de ropa, pero nada qué ponerme. Así que uso jeans”. — Cameron Díaz


“Quiero morir con mis jeans puestos.” — Andy Warhol




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Referencias:


“Una breve historia sobre jeans”, Fashion Radicals, disponible en http://www.fashionradicals.com/una-breve-historia-sobre-jeans/, visto el 24 de septiembre de 2020


“¿De dónde viene el jeans? Origen y curiosidades”, JeansTrack, disponible en https://www.jeanstrack.com/blog/de-donde-viene-el-jeans/, visto el 24 de septiembre de 2020


“Historia de los jeans - inventor y evolución”, Curiosfera, disponible en https://curiosfera-historia.com/historia-jeans-origen-inventor-evolucion/, visto el 24 de septiembre de 2020


“Global denim market - Statistics and facts”, Statista, disponible en https://www.statista.com/topics/5959/denim-market-worldwide/, visto el 25 de septiembre de 2020


“The ten most expensive jeans ever sold”, Luxatic, disponible en https://luxatic.com/the-10-most-expensive-jeans-ever-sold/, visto el 25 de septiembre de 2020

Comentarios

  1. Me encantó la historia de los 👖!!!!
    Son mis favoritos!!! Los amo!!!!😍

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    1. ¡Gracias por tu comentario! Son nuestros consentidos porque saben adaptarse siempre a todos nuestros estilos, y además son súper cómodos : )

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